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El Tratado de Tlatelolco: Un logro de México para la desnuclearización mundial

Sierra Banda Carlos*

* @carlos_sierra_7 Relaciones Internacionales / Facultad de Estudios Superiores Aragón / Miembro del Partido Acción Nacional en el Distrito Federal.

El tratado por la proscripción de Armas Nucleares en la América Latina constituye una importante etapa en la larga y difícil búsqueda del desarme… Los representantes que aquí se hallan reunidos son sin nada acreedores a toda suerte de parabienes. Pero todavía más que a vosotros habrá que facilitar a los propios pueblos latinoamericanos. La vigencia del Tratado significara que habremos tenido la suerte de prevenir, antes de que se iniciara, una espiral ascendente de armamentos nucleares que hubiera resultado insensata. Latinoamérica no tendrá así que soportar nunca la intolerable carga que significa tales armas. Y sus tierras, vírgenes de emplazamientos atómicos que amenacen a otros países, no llegaran a ser imán que atraiga a su vez los ataques nucleares eventuales potencias adversarias”. 

Alfonso García Robles Embajador y mentor del Tratado de Tlatelolco

El Tratado de Tlatelolco que constituye la primera Zona Libre de Armas Nucleares y que incluye a todos los países latinoamericanos y del Caribe, tiene una significativa importancia para la creación de las futuras ZLAN, ya que su constitución sentó las bases para que otras regiones del mundo convinieran voluntariamente a seguir el ejemplo de lucha y decisión política para renunciar al desarrollo y proliferación de armas nucleares en la región, así como para que las potencias nucleares acepten y respeten la voluntad de países deseosos de contribuir a reducir y eliminar en lo posible la amenaza de un conflicto nuclear en su región. El Tratado de Tlatelolco fue resultado de una iniciativa de cinco presidentes latinoamericanos que tuvo lugar en 1963, y que luego de arduos debates concluyó con la aprobación unánime del texto elaborado en la última sesión de la Comisión Preparatoria sobre la Desnuclearización de la América Latina, permitiendo su firma el 14 de febrero de 1967 y su puesta en marcha el 25 de abril de 19691.

Como bien señala el Embajador de origen Peruano, Enrique Román Morey, “El tratado de Tlatelolco y consecuentemente el OPANAL, nacieron como resultado del grave acontecimiento internacional, que pasó a la historia como la crisis de los misiles cubanos en 1962. Este hecho mostró al mundo el inminente peligro que América Latina y el Caribe, sin ser partes directas del conflicto entra las dos superpotencias, se hubieran visto de todas maneras involucradas en los eventualmente destrozos resultados bélicos de este conflicto…”.2

Además desde la “Declaración de Principios convenidos para las Negociaciones de Desarme”, introducidos por Estado Unidos y la entonces Unión Soviética, el 20 de septiembre de 1961 y la suscripción del Tratado de Washington del 8 de diciembre de 1987, se produjeron grandes avances en materia de Desarme. Esto desde luego, a raíz del convencimiento al que arribaron ambas superpotencias de que la capacidad de armamento nuclear acumulado que ambas poseían, les conducía inevitablemente a una destrucción mutua asegurada, se avanzó concretamente hacia el buen propósito de desarma general y completo; sin embargo, dos décadas después de concluida la guerra fría, nuevamente existe un real y creciente peligro, siendo que el momento a favor de la no proliferación y desarme, se puede afirmar, que se ha perdido y que incluso se está revirtiendo la tendencia.

De esta manera resulta muy importante mencionar y en el que se tiene que crear conciencia es que el mundo se encuentra actualmente encaminado nuevamente a proseguir avanzando hacia la utilización de alta tecnología para la fabricación de armas nucleares, y esto no ya solo está empeñado Estados Unidos de América y las del llamado “club nuclear”, sino que abiertamente otras naciones, tales como Pakistán, India, Corea del Norte, Israel e Irán, con lo que se ha retornado a una altamente peligrosa carrera armamentista dando lugar al inminente ingreso a lo que ya se denomina “la segunda era nuclear”.

Como manifiesta el distinguido internacionalista mexicano Sergio Gonzales Gálvez, vivimos en un impasse en todos los foros multilaterales, en los que supuestamente deben negociarse medidas de desarme a nivel mundial. Incluyendo la Conferencia de Desarme de Naciones Unidad con sede en Ginebra. En otras palabras, mientras se imponen a países específicos por razones políticas medidas de desarme, los que las imponen por las fuerzas sin el aval de la ONU, se siguen armando y perfeccionando su armamento, sin ningún control internacional, lo cual constituye una amenaza a la paz y seguridad mundiales.

También es importante reiterar uno de los mayores desafíos que se encuentran cuando se habla del tema de la desnuclearización a más de una década del nuevo siglo es el cambio de la política Exterior de Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 cambio al “Derecho a la Guerra Preventiva”. Posteriormente hemos visto los movimientos de Estados Unidos concuerdan con sus declaraciones de guerra a todos los países que eventualmente atenten contra su seguridad, al poseer armas químicas, o biológicas, o simplemente cualquier Estado o en “terrorista” aunque este solo tenga armas convencionales, podemos mencionar por ejemplo a países como: Afganistán, Irán, Corea del Norte, Libia y el caso más reciente de ellos que es Siria.

Para concluir es preciso mencionar que el objetivo fundamental de este artículo  es promover la cultura de paz en detrimento de una cultura de guerra  como lo mencionan los principios de Política Exterior de nuestro país.

Así mismo, que no es una utopía pensar en un mundo futuro libre de la amenaza de armas nucleares, por citar algún ejemplo, todo es cuestión de que los protagonistas se lo propongan, los grandes avances de la humanidad en diversos aspectos y particularmente en el respeto por los derechos humanos, han tenido que superar muchas vallas antes de que sean aceptados por la comunidad internacional, de la misma manera tiene que pasar con la acción de desnuclearización en todas las zonas del mundo, como se puso el ejemplo en América Latina con el Tratado de Tlatelolco.

 

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