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LA CRISIS DE LOS SUSPIRANTES

Los argumentos escasean, ante los claros desaciertos de un expresidente que prometió empleo y bienestar, en oposición a un candidato calificado como ¡un peligro para México!, a través de todo un mecanismo mediático que logró polarizar a la sociedad mexicana.

La sombra de ilegitimidad seguirá a Felipe Calderón, hoy quejoso de la isla que le negó la entrada. Calderón olvida que, como expresidente mexicano (¡gracias a Dios!), no debe entrometerse en asuntos del exterior y, menos aún, intentando parecer como un demócrata (¡cosa más ridícula!). No olvidemos que, durante su insufrible gestión, se desarrollaron diversas envestidas en contra de muchas libertades, entre ellas, las de expresión.

La sociedad mexicana quedó más que desgastada de la aberrante violencia del gobierno calderonista, así como de su consecuencia trágica e innegable: los miles de muertos y desaparecidos. Las fuerzas armadas con el peor descrédito posible (cosa que parecía inimaginable).

El PAN con la mayor fractura. No olvidemos que la debacle de Acción Nacional se debió, fundamentalmente, a las incursiones grotescas de Calderón al imponer a seres pusilánimes y de poca categoría como Martínez y Nava.

Así las cosas, el dieciocho parece más cerca que nunca. El tiempo transcurre de manera apresurada. Las opciones, que de por sí son risibles, se reducen al mínimo. Empero, quien parece llevar la delantera es el político tabasqueño.

Ante el descrédito del nuevo PRI, que demostró ser más cínico y corrupto que el viejo, como en las administraciones de Echeverría, López Portillo, de la Madrid, Salinas y otros, Peña fue incapaz de fraguar el consenso que ya tenía en las manos, con el deslucido y voraz pacto por México, que trajo bajo el brazo las fatídicas y fallidas reformas que son un dolor de cabeza para los mexicanos.

Así pues, ante la incertidumbre y podredumbre de la clase política, queda en el escenario político una única opción, gracias al descrédito y división de los suspirantes panistas como Zavala y Anaya. También con los del bando priista, que simplemente no levantan el dedo. ¿Del PRD? ¡Apoco todavía existe!

Lo lamentable de todo esto, es que las diferentes fuerzas políticas son incapaces de construir un debate político serio. Se siguen utilizando los mismos mecanismos vetustos de la calumnia y de hechos no comprobados. Para ejemplo, lo dicho por el gobernador Yunes Linares, quien, supuestamente, tiene pruebas de que López recibió dinero del, hoy prófugo de la justicia, Duarte.

Esto es, lejos de abonar a la cultura de la legalidad, Yunes contribuye a la polarización y el encubrimiento pues, de tener las pruebas: ¿no sería correcto haber presentado las denuncias correspondientes por dichos desvíos? Lo más lamentable de todo es que Zavala y Anaya se cuelgan de hechos infundados para atacar a quien lleva la delantera, en lugar de ceder su lugar a un político con mayor capacidad y que tenga mejores ofertas para la sociedad mexicana, lo cual los pinta de cuerpo entero: viles e ignorantes.

Sin duda la calidad de la clase política está perdida. Veremos cómo pintan los hechos y si del río revuelto hay ganancias para ciertos sectores. Lo mejor es resaltar que el quiera coger peces lalaralalalalá…

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